martes, 29 de marzo de 2011

ESTEREOTIPO-PREJUICIO: PROGRAMAS HACIA LA TOLERANCIA INTERGRUPAL


Paloma Gutiérrez Aguilar y Mª Pilar López Ruiz

REVISTA I+E

CSI.CSIF Sector de Enseñanza de Sevilla - C/ San Juan Bosco 51 B 41008 Sevilla.

E-Mail ense41@csi-csif.es

Hoy en día estamos insertos en una sociedad donde su desarrollo se produce a través de los intercambios de información, vivimos en la era de las comunicaciones. Desde sus comienzos, donde su función era netamente informar y comunicar, los medios de comunicación han cambiado mucho, llegando en muchos casos a convertirse en elementos manipuladores de la sociedad. Los medios de comunicación juegan un papel importante en el enriquecimiento social y estamos totalmente ligados a ellos, hasta el punto de que nos dominan, guían el curso de nuestras vidas y dictan nuestras formas de conducta.

Es en ese punto, donde los seres humanos deberíamos dibujar la raya y establecer un límite, pero no lo hacemos, ya que nos dejamos llevar adoptando lo que los medios nos dictan. Es aquí donde se forman los estereotipos, modelos de conducta que se convierten en esquemas profundamente arraigados en nuestras mentalidades, hasta el punto de que los adoptamos como parte de la “naturalidad humana”. Intentaremos analizar como un estereotipo social, puede llegar a convertirse en un prejuicio en el entorno educativo, y las medidas que los docentes pueden plantear para intentar evitar esta situación.

A lo largo de esta publicación, analizaremos lo qué es un estereotipo, lo que son los prejuicios y como que se manifiestan en el entorno escolar, intentando plantear un programa de acción con la finalidad de prevenir la intolerancia en nuestros alumnos.

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1) ¿Qué es el estereotipo?

Los estereotipos son creencias positivas o negativas sobre las características de un grupo, que vienen impuestas por el medio social y la cultura, que se aplican en forma general a todas las personas pertenecientes a la categoría a la que hacen referencia, que pueden ser nacionalidad, etnia, edad, sexo, etc. Los estereotipos referentes al sexo son los que se mantienen con mayor fuerza, por encima de los étnicos, ya que la mayoría de las personas describen a las mujeres como dependientes, sensibles y sentimentales, mientras que a los hombres, se les considera como independientes, fuertes y orientados al trabajo. Conforman un modelo rígido aplicable a todos los miembros de dicha categoría, desestimando sus cualidades individuales y supeditándolas a él.

Son impresiones que la gente se forma sobre determinados grupos, al asociar características y emociones particulares con grupos en particular. Algunos de ellos reflejan con precisión las diferencias reales entre los grupos, aunque de una forma exagerada; otros, sin embargo, son totalmente inexactos. Los estereotipos a fuerza de repetirse, adquieren tal fuerza que llegan a considerarse de modo irreflexivo y generalizado como verdaderas características de los individuos y grupos discriminados. Dan lugar a representaciones, actitudes, sentimientos y acciones de los individuos, pertenecientes a la cultura dominante y justifican la situación de inferioridad y discriminación social, económica, cultural y política, que viven las poblaciones discriminadas. La forma de adquirir los estereotipos, es generalmente, a través del aprendizaje social, ya que sirven para justificar las desigualdades sociales existentes. Éstos y la conducta discriminatoria son aceptados y considerados como justos y apropiados por los miembros de un grupo en concreto.

Históricamente ha habido un claro desequilibrio entre los estudios empíricos y el análisis conceptual a cerca de los estereotipos. A continuación haremos un estudio del concepto de estereotipo según 2 autores:

* MILLER: según este autor los estereotipos son erróneos cuando se habla de “forma inferior del pensamiento”, ya que no coinciden con la realidad, por tener un carácter sobre generalizador, ser rígidos o presentar rechazo hacia los grupos opuestos. Una definición de estereotipos, que no incorpora la idea de pensamiento inferior o la de consenso dice que: “El estereotipo debería reservarse para el conjunto de creencias mantenidas por un individuo en relación con un grupo social. Y el estereotipo cultural debería usarse para describir patrones de creencia compartidas o propias de la comunidad”

* ASHMORE Y DEL BOCA: Señalan que la mayor parte de los conceptos de estereotipo se conciben como algo malo, ya que: son conceptos incorrectamente aprendidos; se trata de sobre generalizaciones o inexactitudes; son excesivamente rígidos.

Ambos autores coinciden en la idea de que los estereotipos son constructos cognitivos, que hacen referencia a los atributos personales de un grupo social, y aunque sean más frecuentes en los rasgos de personalidad, no son desde luego los únicos, ya que también hay estereotipos físicos, ocupacionales

Un problema directamente relacionado con la definición de estereotipo es el de sí corresponden o no con la realidad, al menos en parte. Es Fishman quien inicia la cuestión del “fondo de verdad” de los estereotipos, señalando que puede que exista una base realista de éstos, a pesar de que también tengan aspectos falsos, y por ello pretendía animar el estudio de un criterio que permitiera contrastar la validez del estereotipo, y que implicara evaluar las características reales del grupo.

Según Judd y Park puede haber tres tipos fundamentales de inexactitud en la definición del estereotipo:

- “Inexactitud de estereotipo, que consiste en atribuir a un grupo un rasgo estereotípico en un grado mayor al que realmente poseen.

- Inexactitud de la valencia, que consiste en ver al grupo como más positivo o negativo de lo que realmente es.

- Inexactitud de dispersión, es decir, no estimar correctamente el grado de variabilidad del grupo en cuanto a la posesión de un determinado atributo”.

2) ¿Qué es el prejuicio?

El prejuicio es una actitud muy común en la sociedad actual. El prejuicio consiste en la evaluación positiva o negativa de un grupo social y de sus miembros. Se trata de un proceso que conduce a la discriminación en numerosas ocasiones. A menudo los estereotipos, están tan integrados en la práctica cultural que impiden ver sus efectos e implicaciones sobre las opiniones que se tienen sobre otros grupos sociales.

Según numerosos estudios, el prejuicio tiene sus raíces en los conflictos internos de quienes tienen personalidades autoritarias. Es decir, personas que no pueden aceptar su propia hostilidad, y ven sus defectos en los otros; ven todo como “un problema que los otros tienen”. Pero aparte de personas con estas características, la mayoría de la gente tiene prejuicios, ya que los factores cognitivos y sociales contribuyen a la creación de éstos.

Un mundo dividido en grupos sociales constituye un marco dentro del cual es más favorable que surja el prejuicio. Cualquier grupo con una característica socialmente significativa puede ser objeto de prejuicio. Según la cultura, se hace hincapié en diferentes tipos de grupos, pero la raza, la religión, el sexo, la edad, la inclinación sexual, el status social, y el entorno cultural son importantes detonantes en algunas sociedades.

Los prejuicios normalmente se forman por creencias o pensamientos estereotipados. Estos sentimientos se dan a conocer de forma simpática o antipática, ante unos individuos, razas, grupos, nacionalidades o ideas, pautas e instituciones. Muchas veces los prejuicios nos hacen ser hostiles o favorables con un conjunto de personas o una sola, a veces somos discriminatorios o muy acogedores, esto es muchas veces según como es la persona según su condición racial, económica, religiosa... A este comportamiento se le denomina discriminación.

Þ Relación entre estereotipo y prejuicio

Partiendo de los componentes cognitivo, afectivo y conductual, el estereotipo sería un conjunto de creencias acerca de los atributos asignados al grupo, y el prejuicio sería la evaluación negativa del grupo. Por tanto el estereotipo equivale a una creencia u opinión, y el prejuicio a una actitud negativa hacia un grupo.

Aunque existe una correspondencia entre estereotipos negativos y prejuicios, hay estereotipos que no van asociados a prejuicios, como por ejemplo, los estereotipos positivos de múltiples grupos.

3) ¿Qué funciones cumplen los estereotipos?

Las funciones para las que sirven los estereotipos han sido objeto de estudio dentro del campo de la psicología social. En la mayoría de los casos, sin embargo, apenas si se ha ido más allá de resaltar una función que se consideraba fundamental o de hacer breves comentarios de pasada. De esta forma, pocas veces se ha llegado a una sistematización del asunto.

Podemos decir que las funciones individuales que cumplen los estereotipos en la sociedad son las siguientes:

- Sirven para categorizar.

- Simplifican la información recibida.

- Ayudan a defender o preservar el sistema de valores de un individuo.

- Contribuyen a la creación y mantenimiento de ideologías sociales.

- Ayudan a crear y valorar las diferencias entre grupos sociales.

Así, por ejemplo, numerosos autores como Allport, Campbell y Ehrlich han destacado la función individual de justificación de la hostilidad.

También Ashmore y Del Boca señalan que desde la orientación sociocultural se destaca la función expresiva de valores o racionalizadora de las relaciones intergrupales, mientras que desde la orientación psicodinámica se llama la atención sobre la función defensiva del yo (diferenciación).

Como funciones s ociales de los estereotipos podemos destacar las que siguen:

- Diferenciación social entre grupos.

- Justificación de las acciones.

- Intentar comprender hechos sociales y su causalidad.

Esta relación entre funciones individuales y sociales quedaría facilitada por planteamientos como los de la teoría y la investigación de la TEORÍA DE LA IDENTIDAD SOCIAL. Esta teoría, caracteriza la distinta estructura de las relaciones intergrupales y sus consecuencias, y la articula

con la autoestima del individuo a través de los procesos de comparación social. Esto permitiría analizar como los individuos contribuyen a las funciones de justificación y diferenciación intergrupal.

Condor ,1990, analiza críticamente este enfoque de las funciones sociales, y asume que las funciones tienen algo de intencional, con miras al uso estratégico de las imágenes del grupo que se difunden, mientras que el enfoque de la cognición social, se ocupa sobre todo de los efectos no intencionados de las limitaciones de nuestra capacidad de procesamiento.

Por otro lado, Tajfel inició en 1969 la nueva consideración y énfasis cognitivo en el estudio de los estereotipos, dando por sentado, que los procesos individuales, en este caso, los cognitivos, son necesarios y suficientes para dar cuenta de los estereotipos, ya que postula, que para entenderlos no es necesario prestar atención teórica a la relación entre ello y el contexto social más amplio. Además, destaca como los estereotipos servirían para mantener una distintividad positiva para el endogrupo, en especial, en situaciones donde se pone en cuestión el “status quo”.

Por tanto, podríamos decir que los estereotipos que se establecen en una sociedad, frecuentemente sirven para justificar las desigualdades sociales existentes. Da una imagen de los grupos, como merecedores de sus roles y posiciones sociales, debido a sus propias características.

4) ¿Qué elementos contribuyen a generar los estereotipos?

Los estereotipos se transmiten y promueven por diversas vías, tales como la educación formal y la educación informal, principalmente en el núcleo familiar y a través de los medios masivos de comunicación.

Cuando vemos la televisión, oímos la radio, o abrimos una revista estamos abriendo la puerta de nuestra mente a una serie de ideas y de imágenes que, si bien por un lado reflejan la realidad, nos informan y nos entretienen, y por otro lado, presentan una visión reducida y tendenciosa de cómo vivir, cómo pensar, cómo vestir, cómo ser.

Todas las personas, casi por instinto trataremos en algún momento de nuestras vidas de encajar en alguna clase social o grupo y para ello se hace necesario cumplir con los requisitos imprescindibles para llegar a establecerse en uno. La comunicación es el medio que se preocupa de establecer dichos grupos y a través de él, nos llega la información, y nosotros sin realizar un análisis lógico la estereotipamos.

El poder de la comunicación, y en concreto de la publicidad es obvio, ya que ejercen sobre nosotros cierta influencia. Sin embargo, es osado afirmar que la publicidad tiene la capacidad de crear estereotipos que marquen la vida de las personas, ya que sería como decir, que somos un poco ilusos y que nos creemos todo lo que nos cuentan.

La publicidad crea estereotipos que luego tienden a reproducirse en la sociedad, no a la inversa. Está claro que existen segmentos de la población que son más influenciables que otros, pero quién más y quién menos, todos tendemos a imitar alguna actitud o algún pequeño detalle que hemos visto en un anuncio publicitario. Por ello, hay quien afirma que esto no significa que seamos maleables, sino que la publicidad es otra realidad más.

En muchos casos los estereotipos que nos creamos son negativos, y los elementos que contribuyen a generarlos son los siguientes:

- La competencia o el conflicto económico y político.

- Agresión desplazada.

- Necesidad de personalidad y diferenciación.

- Conformidad con las normas sociales existentes.

5) ¿Cómo se mantienen los estereotipos?

Una pionera contribución de Lippmann en cuanto al estudio de los estereotipos insiste en la persistencia de éstos, ya que al aludir a su función de defensa de nuestra posición en la sociedad, señala que los estereotipos son resistentes al cambio y pone de relieve como llegan a desvincularse de los cambios que ocurren en la realidad, porque las imágenes en nuestras mentes son más simples y fijas que el flujo de los acontecimientos.

Haciendo un análisis de los distintos estudios que han tratado de ver el cambio de los estereotipos, podemos citar:

* La hipótesis del contacto intergrupal, como medio de mejorar las relaciones entre grupos, de reducir el prejuicio, los correspondientes estereotipos y la discriminación.

* Orientación centrada más en el cambio de los procesos cognitivos individuales que en el cambio colectivo, ya que los primeros cambian cuando el individuo se enfrenta a información que desconfirma el estereotipo de un grupo.

* El trabajo más influyente para explicar como los individuos se enfrentan a la información que contradice un estereotipo vigente, es el de Weber y Crocker. Estos autores, plantean tres modelos:

1- El modelo de la conversión: Predice el cambio de los estereotipos cuando la información desconfirmatoria se concentra en unos pocos ejemplares que contradicen llamativamente el estereotipo.

2- El modelo de la contabilidad: Prevé un efecto acumulativo de la información desconfirmatoria que se iría sumando conforme se va obteniendo evidencia contraria al estereotipo.

3- El modelo de los subtipos: Presupone que los estereotipos son estructuras cognitivas jerarquizadas, en las que se puede distinguir a un nivel superior una categoría general y subtipos o subcategorías a niveles inferiores. En realidad, este modelo, es de inercia o resistencia al cambio.

Pese al estudio teórico en cuanto al cambio de los estereotipos, en la práctica éstos se pueden cambiar, aunque esto no ocurre fácilmente, debido a que las impresiones iniciales de los grupos tienden a imprimirse con un valor duradero.

Los estereotipos establecidos por la sociedad influyen en los pensamientos y conductas de tal forma que, vuelven a la persona resistente a su modificación.

Está demostrado que el contacto con miembros del grupo estereotipado puede reducir el estereotipo y el prejuicio. Proveer información incoherente con el estereotipo, que se repita y que afecte a muchos miembros del grupo, puede ayudar a la reducción de estereotipos y a mejorar las relaciones intergrupales.

6) Estereotipos en nuestro entorno académico

Para realizar un estudio coherente sobre los estereotipos que se pueden generar en ambientes académicos de enseñanzas medias, vamos a suponer que somos profesoras-tutoras de alumnos de 2º de E.S.O. Elegimos este curso por considerarlo conflictivo, en el sentido de que el alumno se encuentra en el principio de la adolescencia, período que conlleva el cambio físico, conflictos familiares en cuanto a horarios, pensamientos; mayor importancia a las amistades; interés por el sexo opuesto...

Disponemos aproximadamente de 32 horas de tutoría para todo el curso académico, de las cuales emplearemos un porcentaje elevado aunque no total, para elaborar un programa de acción con la finalidad de prevenir la intolerancia en nuestros alumnos.

En nuestro trabajo vamos a tratar como estereotipos los temas de OBESIDAD, ya que consideramos que cuando uno tiene 13-14 años se concede mucha importancia a temas relacionados con la belleza, la apariencia física, la imagen que damos ante los demás, dejando de lado aspectos que realmente son importantes, como puede ser el conocer a las personas con sus virtudes y defectos, el intentar ayudar a los demás por lo que son y no por lo que aparentan... Otro estereotipo a tratar será el de la TARTAMUDEZ o problemas de comunicación en el lenguaje, debido también a que es una edad muy propicia para “reírse” de los defectos de los demás y para hacer de pequeños detalles físicos o psicológicos grandes traumas para la persona que los padece. Y por último, trataremos el estereotipo que se crea cuando UNA PERSONA LLEGA NUEVA A UN COLEGIO, BIEN PROVENGA DEL MEDIO RURAL O DEL MEDIO URBANO, analizando este estereotipo, no como el alumno recién llegado, sino como el alumno que se crea una idea estereotipada o preconcebida de la persona nueva que llega.

Los programas de acción contra la intolerancia que puedan crear estos estereotipos, que nosotras vamos a realizar tratarán de intentar manejar los estereotipos de manera positiva, ya que las intuiciones que sobre los demás nos formamos tras escasos minutos de conocerlos son de vital importancia a la hora de crearnos una “idea” sobre esas personas. Para manejarlos positivamente habrá que:

a) Corregir las influencias del entorno, emocionales y grupales, que actúan en el momento de captar la imagen de la otra persona. En cuanto a este apartado, hemos de decir, que el momento y circunstancias concretas en los que conocemos a otra persona, influyen poderosamente en la imagen que nos formamos de ella. Por un lado, tenemos el interés personal que mueve a relacionarnos con dicha persona, pero también nuestro propio estado de ánimo, la situación concreta en la que nos encontramos, o el hecho de pertenecer dicha persona a un grupo más amplio sobre el cual tenemos ya formada una imagen.

b) Conocer y compensar los llamados grandes errores en el conocimiento de los demás, así como las etiquetas que solemos ponerles, ya que existen unos sesgos universales y otros particulares en la manera que tenemos cada uno de nosotros de juzgar a los demás.

c) Manejar los estereotipos como meras hipótesis de trabajo, susceptibles de ser cambiados cuando ello resulta oportuno, y complementarios de un conocimiento por ejes o áreas.

Þ PROGRAMA DE TOLERANCIA HACIA LA OBESIDAD

La obesidad es la enfermedad nutricional más frecuente en niños y adolescentes en los países desarrollados, pero no sólo se limita a éstos. Estudios recientes realizados en distintos países demuestran que entre el 5-10% de los niños en edad escolar son obesos, y en los adolescentes la proporción aumenta hasta situarse en cifras del 10-20%. Similar incidencia ha sido encontrada en nuestro país. Además, la frecuencia tiende a aumentar en los países desarrollados, constituyendo la obesidad un problema sanitario de primer orden, al ser un factor común para diversas patologías (diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial).

Su tratamiento es difícil y muchas veces refractario. A pesar de las dificultades en el tratamiento de la obesidad, es necesario insistir en él, debido a las consecuencias tan negativas que tiene la obesidad, tanto en la salud médica como psicológica del niño y del adolescente. Por lo tanto es necesario actuar cuanto antes y estar convencidos de que el niño obeso pierda el exceso de grasa y aprenda qué es una alimentación y estilo de vida saludable. En este sentido, es esencial trabajar en la prevención de la obesidad, conc ienciando a los pediatras, enfermeras, educadores y padres de la importancia de la educación nutricional de los niños desde las edades más tempranas.

La obesidad puede ser considerada como una desviación de las normas culturales concernientes a la estruc tura corporal adecuada, al igual que las personas con cualquier otro tipo de impedimento físico, se apartan de normas especificadas.

Ésta no se ha considerado como un trastorno psiquiátrico, sino que solo queda clasificada como problema psicopatológico en la categoría de factores psicológicos que afectan a un trastorno físico.

La obesidad Infantil parece ser el resultado de una compleja interacción de distintos factores psicológicos y biológicos. Para comprender la etiología de la obesidad en un niño concreto, es importante conocer las variables específicas o la combinación de variables que parecen ser significativas en ese caso particular. Sin embargo, las formulaciones teóricas acerca de la obesidad han sólido proceder de la suposición de que todos los individuos obesos cuentan con una etiología común.

Los principales factores que nosotras consideramos que influyen en la obesidad son:

* Factores Constitucionales

Las influencias constitucionales se determinan por hechos ambientales tempranos que provocan una modificación permanente en la dotación física de un organismo concreto. En el caso de la obesidad, los factores constitucionales se asocian a la formación de células adiposas. El ambiente interactúa con lo genético puesto que existen diferencias individuales en el número de células adiposas presentes en el nacimiento.

* Factores Psicológicos

Dentro de estos se encuentran:

- Aprendizaje por Imitación y de Reforzamiento: los padres no sólo suministran los genes que predisponen a la obesidad, sino también influyen modelando actitudes y comportamientos relativos a la alimentación. En consecuencia, el niño que crece en este tipo de ambiente familiar puede aprender, mediante observación, a comer en exceso o a utilizar el alimento como un medio para afrontar su activación emocional.

La aprobación social que un niño recibe por la cantidad de alimento consumido variará en función de los criterios establecidos por los padres referentes a la cantidad de alimento que el niño debería ingerir durante las comidas y entre ellas. El niño que consume toda la comida que se le suministra puede recibir una gran cantidad de reforzamiento social por parte de sus padres y de otras personas. Mientras el no hacerlo así puede dar lugar a la supresión de reforzamiento positivo o incluso castigo.

- Teorías Psicodinámicas: la teoría psicoanalítica ha conceptualizado la obesidad como una fijació n en la fase oral del desarrollo, o como una regresión a la misma. Bruch utiliza el término obesidad del desarrollo para referirse a un estado asociado con alteraciones emocionales y de personalidad graves. La etiología de este trastorno se consideró debida a una alteración fundamental de la relación madre- niño producida por los problemas emocionales severos experimentados por la madre. Luego define la obesidad reactiva como un tipo de obesidad menos importante producido por factores ambientales estresantes. Por otro lado, diversos autores realizaron investigaciones y llegaron a la conclusión de que los adolescentes obesos se caracterizaban por tener una baja autoestima, estar deprimidos y tener una pobre autoimagen.

- Hallazgos sobre imagen corporal: la imagen corporal puede definirse como la percepción y evaluación del propio cuerpo. En estudios realizados, el grupo de adolescentes obesos expresó una mayor insatisfacción concerniente a sus características físicas, mostrándose intensamente a disgusto con sus cuerpos, sin embargo no se puede concluir que exista un mayor grado de alteraciones psicológicas en todas las personas obesas de comienzo juvenil. Una persona cuya obesidad se iniciara en la vida adulta puede haber desarrollado una imagen corporal más positiva durante el período formativo adolescente, de modo que no resulte tan afectada por un aumento de peso durante la etapa adulta de su vida.

El hecho de que en una clase de 2º de la E.S.O haya un niño obeso o un conjunto de niños con tendencia hacia la obesidad, suele generar una conducta negativa en sus compañeros, en el sentido de que se crea una imagen estereotipada negativa de la persona, ya que se le ve como un miembro extraño dentro del grupo, debido a cuestiones físicas y de desarrollo, que tan importantes son en esa edad.

El tema de la obesidad no es un tema que tengamos que tratar dentro de los objetivos curriculares de ninguna asignatura, pero como tutoras que somos, nos tenemos que dar cuenta de que es una cuestión de importancia para el desarrollo positivo de la clase, y por tanto lo podremos tratar bien como una cuestión individual de tutoría, o bien como un tema transversal, citando su relación con temas de consumismo, salud...

La obesidad desde el punto de vista de estereotipo o prejuicio en una clase, deberá ser tratada desde la óptica de la persona obesa que lo está padeciendo, y desde la perspectiva de las personas que son intolerantes hacia esa situación, haciéndoles ver las cosas positivas y negativas, que en este caso concreto tiene este “problema”, el cual es considerado una enfermedad.

Consideramos que el tema sería bueno tratarlo desde una perspectiva general, sin personalizar, indicando que es una enfermedad como otra cualquiera, es decir, que te permite llevar a cabo una vida normal y corriente, en la que puedes desenvolverte por ti mismo y que no supone ningún obstáculo para la realización personal o individual, ya que simplemente se puede deber a una herencia genética, o a trastornos alimenticios.

Desde el punto de vista de la salud, sería bueno relacionarlo con otros trastornos alimenticios, como pueden ser la bulimia, o la anorexia, los cuales en casos extremos pueden ser mortales , y en la mayoría de las situaciones hacen que la persona no se pueda valer por sí misma, debido principalmente a que son inestables psicológicamente.

La idea clave, que queremos obtener al comparar estos trastornos alimenticios, radica en la idea, de que la obesidad aunque puede llegar a ser un problema grave por cuestiones de salud, su importancia radica principalmente en la apariencia física, y en la importancia del “ que pensarán de mí por estar gordo”, ya que los cánones de belleza de la sociedad occidental radican en la idea de la delgadez, y cuerpos esculturales, marginando o dejando de lado a personas que no los cumplen, en diversos y variados campos, como puede ser desde el mundo de la moda, hasta el mundo laboral.

Para hacer ver a los alumnos este concepto y hacerles llegar una idea respecto a los trastornos alimenticios, consideramos que puede ser una buena idea el llevar a clase durante la hora de tutoría una persona especializada en temas alimenticios, la cual, a la vez de explicar las causas por las que surge la obesidad, la anorexia, la bulimia o cualquier otro trastorno, también les puede explicar cual se considera la alimentación óptima para un adolescente, tema importante en esta edad, en la que las hamburguesas y las pizzas juegan un papel fundamental.

Por otro lado, también consideramos que sería muy útil para la clase, que el alumno que es obeso, si lo desea contará su propia experiencia, es decir, causas, desde cuando es obeso, si se siente marginado en el entorno escolar, familiar, con sus amigos... Pero como esto consideramos que será bastante difícil, por el hecho de que en esta edad no es que sean muy expresivos, y porque quizás les cause vergüenza o simplemente no quieran, sería bueno, que algún otro alumno que conociese algún caso, o que algún miembro de su familia sufriese el problema, lo pusiera en común con sus compañeros, explicando que es lo que este familiar siente, y como lo siente él realmente desde ese punto de vista, y si hay diferencia en sus sentimientos y en su forma de pensar hacia su familiar, y hacia su compañero de clase.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que sería interesante que los alumnos que tienen prejuicios negativos contra las personas obesas, explicaran cuales son los motivos que les hacen pensar de esa manera, y en muchas ocasiones incluso faltando al respeto de esa persona, lo cual también nos serviría para ver que temas son de importancia para nuestros alumnos, es decir, si sólo les importa la apariencia, el dinero, las cosas materiales, el representar una imagen... Y por otro lado, también creemos que sería interesante que comentaran porque su actitud es contraria, o simplemente no tienen prejuicios ni positivos ni negativos, contra las personas delgadas, es decir, contra un niño que lleva el desarrollo normal o adecuado para su edad, y que incluso puede estar un poco más delgado de lo normal, bien sea por motivos genéticos, o simplemente porque realiza mucho deporte.

Así con esta comparación, que podríamos plantear en forma de debate abierto, les haríamos reflexionar sobre si merece la pena ser tolerante o intolerante con respecto a la obesidad, o cualquier otro tema que pueda existir en clase, y que no sea necesariamente físico, y también con respecto a la idea de pensar como se sentirían si fueran ellos las personas obesas que se sienten marginadas, incluso en pequeños detalles, como puede ser el jugar al fútbol en el recreo, el no ser elegido para hacer un deporte en la hora de Educación Física, e incluso el no tener amigos para salir a dar una vuelta los Sábados.

Este tema de la obesidad, consideramos oportuno tratarlo a mitad de curso, ya que hasta esa fecha, habremos observado el comportamiento positivo o negativo de los alumnos hacia este problema y hacia la intolerancia en general. Así, al finalizar el curso, podríamos observar si el programa contra la intolerancia ha surtido efecto, y que balance han hecho los alumnos de esta experiencia.

Þ PROGRAMA DE TOLERANCIA HACIA LA TARTAMUDEZ

La tartamudez es una "Disfluencia", es decir un trastorno de la fluidez al hablar. Es una dificultad y no es una enfermedad. Es involuntaria y cíclica, aparece y desaparece por períodos de tiempo variables. La tartamudez es una dificultad que se caracteriza por un aumento de la tensión verbal y corporal en el momento de la comunicación. Se puede describir como un desorden en el curso fluido de los movimientos del habla que se caracteriza por interrupciones más cortas o más largas de los mismos. Al observarlas, estas interrupciones de la fluidez pueden tener características, tales como la repetición de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones y pausas, como resultado de bloqueos motores.

Las personas que tartamudean son tan inteligentes como las que no se traban al hablar. Existen en el mundo más personas de sexo masculino que femenino con esta dificultad, en una proporción de 3 a 1. Estas dificultades en la fluidez del habla suelen manifestarse a partir de los 2 ó 3 años de edad, y suelen confundirse con los "errores normales de la fluidez" que también pueden manifestarse en estas edades. Esta dificultad no es contagiosa ni se produce por imitación.

Estudios recientes muestran que existe una predisposición hereditaria para tartamudear. Sin embargo, factores comunicativos del medio familiar y social son indispensables para desencadenar esta dificultad.

La tartamudez tiene dos aspectos que se complementan:

1. El trastorno de la fluidez que se expresa en formas diferentes de trabarse al hablar: Compromiso lingüístico y motor del habla.

2. Las actitudes (pensamientos, sentimientos y conductas) que desarrolla cada persona con relación a su tartamudez y que surgen de las experiencias comunicativas a lo largo de la vida social.

Cada persona disfluente aprende a convivir de un modo diferente con su disfluencia. Las experiencias de un niño pequeño que se traba al hablar son muy diferentes a las de un niño en edad escolar, y a las de un adulto.

El lenguaje "normal" no es perfecto sino que todos los seres humanos tenemos diferente capacidad para sostener la fluidez. Utilizamos "difluencias típicas" para expresar ideas como repeticiones de palabras, de sílabas, de frases, muletillas etc. En las personas que tartamudean se pueden distinguir una variedad de estilos de disfluencias típicas y disfluencias atípicas relacionadas con la Tartamudez.

Cada niño, adolescente o adulto con esta dificultad, se tropieza con las palabras de una manera diferente. Algunos repiten palabras con esfuerzo, otros prolongan los sonidos o se quedan sin aire en la mitad de una palabra, o presentan esfuerzo en distintas partes del cuerpo como temblor en la mandíbula, en los labios...

A pesar de la existencia de una base biológica, la tartamudez se puede detectar y prevenir en niños pequeños, y compensar en chicos adolescentes, jóvenes y adultos. Cuanto antes se detecta y se trata mejor es el pronóstico de recuperación, ya que en edades tempranas la fluidez es una función en desarrollo y organización. Cuanto antes se trate en un niño mayor, un adolescente o adulto, se puede lograr hablar en forma más cómoda y mejorar la calidad de vida de la persona a cualquier edad.

Las disfluencias se desarrollan en el tiempo. En los niños pequeños se pueden agravar o mejorar dependiendo de las exigencias del medio familiar. En niños mayores, adolescentes y adultos las disfluencias avanzan hacia formas más complejas y es difícil que el esfuerzo y la tensión al hablar desaparezcan en forma terminante. Es decir, la tartamudez se puede compensar logrando

hablar en forma más cómoda, consiguiendo un mayor control motor del habla, para enfrentar distintas situaciones comunicativas de la vida diaria.

Creemos que la tartamudez no es una dificultad que atañe a una sola persona, sino que es también de incumbencia familiar, profesional, educativa y social.

La tartamudez puede ocasionar muchos sufrimientos y puede llevar al aislamiento a las personas que la padecen. Actividades cotidianas como llamar por teléfono, ir de compras o a acudir a un restaurante pueden convertirse en una verdadera pesadilla para las personas que tartamudean, el 2% de los de adultos y el 5% de los niños en el mundo. Esto se traduce en aproximadamente 800.000 personas en España. Sin embargo, el 80% de los casos de tartamudeces crónicas que hoy sufren miles de adultos podrían haberse evitado de haber sido tratadas antes de los 6 años de edad.

Se desconoce a ciencia cierta cuáles son las causas de la tartamudez. Recientes estudios sugieren que se produce como consecuencia de una interrelación entre factores biológicos, psicológicos y sociales. “No es un problema exclusivamente fisiológico, ya que los tartamudos no

tartamudean siempre con la misma palabra y, cuando hablan solos o con una mascota, prácticamente no tartamudean”, dice José Antonio García Higuera, doctor en Psicología y autor del libro Terapia Psicológica en el Tartamudeo.

Lo que sí es indudable es la importancia de los componentes psicológicos en la tartamudez. Y dentro de ellos destaca la ansiedad. “Se sabe que la ansiedad influye de manera determinante en el habla y que cuando el tartamudo está nervioso se bloquea mucho más”, señala García Higuera. “El problema se complica cuando el propio tartamudeo se convierte por sí mismo en fuente adicional de ansiedad, ya sea por miedo a la reacción adversa de los demás, o porque se tiene la sensación de haber perdido el control de los propios actos. Entonces se entra en un círculo vicioso en el que se tartamudea porque se está nervioso y se está nervioso porque se tartamudea”, concluye.

Los trastornos sociales y escolares

"Mis amigos se burlan, se ríen de mí"

"Creen que por ser tartamudo soy tonto"

"Prefiero no hablar porque sé que me voy a trabar"

"Todo el tiempo me toman de punto, soy el blanco de todas las cargas"

Estos son algunos de los comentarios que niños y personas con tartamudez vuelcan sobre su experiencia escolar en cuanto a su grupo de pares, en mayor o menor medida se sienten discriminados y blanco de toda burla o crueldad de parte de sus compañeros, se sienten vulnerables, indefensos, inferiores, la sensación de impotencia aumenta año tras año para llegar a su punto culmine en la adolescencia, donde toda dificultad o diferencia se destaca en su máxima expresión.

Por todo esto, el tartamudo ve pasar sus días debatiéndose entre hablar o no hablar y pensando con obsesión si podrá decir o no una determinada palabra. “Sin embargo, hay muchas personas con tartamudez que lo aceptan perfectamente y que lo toman como una característica más de su personalidad”, dice García Higuera. “Por el contrario, los que quieren alcanzar la fluidez a toda costa pueden ver afectada su vida social y sufrir muchísimo”, añade.

Por ejemplo, el tartamudo puede inhibir su actividad social, puede evitar relacionarse con personas sexualmente atractivas para él, puede sentirse inferior por tener un problema que los demás no tienen y dejar de fijarse metas que si no tartamudeara trataría de alcanzar.

De esta forma, muchas veces las personas tartamudas abandonan una carrera o unos estudios por miedo a hablar en clase. La gente más joven que tiene este problema suele encontrar muchas dificultades para hacer amigos, encontrar pareja, conseguir trabajo o para todo lo que implique hablar en público, incluso eligen la carrera que estudiarán en función de lo mucho que se hable en el desempeño de las labores profesionales correspondientes. También hay quien tiene estudios universitarios, ronda los treinta años de edad y aún no ha podido conseguir su primer trabajo por este problema.

Muchos tartamudos aseguran que lo peor es la época en la que iban a la escuela, ya que tenían miedo a hablar, la gente no los entendía o se reían, y les veían distintos. Lo normal es que los tartamudos lo pasen muy mal para conseguir trabajo y ni siquiera lleguen a superar la primera entrevista.

La escuela puede llegar a ser estresante para algunos niños. Para aquél que tiene temor a leer en voz alta, a hablar en clase, a responder preguntas, a actuar, y/o hasta a hablar en los recreos, puede producir una ansiedad particular, ya que pueden ser objeto de risas o burlas por parte de sus compañeros. Esto afecta muchísimo a los niños, les cambia el carácter y hace que se vuelvan más solitarios, debido a que los niños con esta dificultad les cuesta relacionarse con los demás, especialmente en edad escolar, donde su propia imagen esta directamente relacionada con "la imagen que el otro tiene de mí".

Algunas pautas educativas poco correctas también pueden ser causantes de la tartamudez, por ejemplo obligarle al niño a que preste mucha atención sobre los errores que comete al hablar, o presionarlo para que hable sin que se ponga nervioso. Este tipo de actitudes son perjudiciales para los niños y si se dan otras variables pueden favorecer la aparición de la tartamudez. Consideramos que el docente es la persona que debe ayudar a suplir estas falencias ya sea detectando a tiempo una tartamudez, o dándole al niño seguridad dentro del aula. Por tanto, si nosotras como docentes podemos prevenir o modificar estos sentimientos, y lograr que el niño disfluente y sus pares se entiendan, y comprendan que no hay nada de qué avergonzarse, habremoshecho un gran camino para evitarle a una persona un gran sufrimiento. Para conseguirlo debemos tene r en cuenta que el sufrimiento de los alumnos tartamudos puede llegar a ser muy grande. Por eso es importante que se conozca la experiencia que supone intentar decir algo y no poder. Por ello, durante las horas de tutoría que asignemos a este prejuicio o estereotipo negativo, seguiremos los siguientes consejos a la hora de hablar con un alumno tartamudo, es decir, intentaremos transmitir al resto de compañeros que estas son las pautas a seguir cuando se comuniquen con el alumno tartamudo y también lo tendremos que tener en cuenta nosotras como tutoras- docentes:

- Evitar hacer comentarios tales como “habla más despacio”, “no te pongas nervioso” “respira profundo”, “relájate”. Estos comentarios, en vez de ayudar al alumno que tartamudea, hacen que la situación de habla se torne más tensa y desagradable.

- Seremos pacientes. No intentaremos ayudar al alumno que tartamudea completándole la frase.

- Mantendremos el contacto visual y no nos avergonzaremos, burlaremos o reiremos de la situación.

- Intentaremos transmitir al alumno que lo importante es lo que dice y no cómo lo dice.

- Cuando nosotras hablemos, utilizaremos un ritmo pausado y tranquilo, sin que parezca poco natural o exagerado. El hablar así crea una buena atmósfera para la comunicación.

- Cuando el alumno que tartamudea salga del bloqueo o hable fluidamente, no le diremos frases como “lo hiciste bien”, “te felicito”, “estás hablando mucho mejor”. Esto hace que se sienta evaluado cada vez que habla.

- Cuando hablemos con el alumno que tartamudea, trataremos en todo momento de comportarnos igual que lo haríamos con otra persona.

- Le daremos tiempo para hablar. No le interrumpiremos.

- Respetaremos los tiempos de cada uno para hablar. No le apuraremos.

- Destacaremos aspectos positivos en el niño. Su disfluencia es solo una dificultad.

- Respetaremos sus silencios. No le obligaremos a hablar.

- Estimular al niño a participar en actos escolares, pero no obligarle. Un niño disfluente necesita tener las mismas responsabilidades que cualquier niño.

Por otro lado, consideramos que la labor de los padres de los niños que tartamudean es primordial, y por ello consideramos oportuno el mantener una reunión con los padres de los alumnos afectados por esta patología, a fin de transmitirles algunos consejos que deben tener en cuenta para hablar con sus hijos:

* Que proporcionen una atmósfera relajada en el hogar y que brinden amplias oportunidades para que el niño hable.

* Escuchar atentamente al niño.

* Esperar a que el niño diga las palabras sin decirlas por él.

* Hablar lentamente y de forma relajada para animar al niño a hablar de la misma manera.

* Evitar criticar, castigar o pedir que el niño repita las palabras correctamente.

* Hablar abie rtamente sobre la tartamudez si el niño saca el tema.

* Evitar pedir que el niño hable para otros.

Con respecto al resto de compañeros docentes, hay que citar que su actuación en este campo en la escuela es muy importante ya que las experiencias en el ámbito escolar influyen decisivamente en las relaciones sociales, en la autoestima, confianza y seguridad de un niño que tartamudea. El docente cumple una función indispensable de integración social. Su contención ayudará al niño a sentirse más cómodo, respetado, valorado y en un ambiente más distendido que favorezca la calidad de su aprendizaje y de vida.

Consideramos que el docente debe estar atento a las posibles burlas de los compañeros, ya que el poder hablar de las diferencias que todos tenemo s genera tranquilidad y evita situaciones de tristeza. Debemos RECORDAR que para los niños disfluentes, trabarse al hablar es una experiencia muy frustrante y como consecuencia comienzan a evitar hablar.

Þ PROGRAMA DE TOLERANCIA HACIA UN NUEVO ALUMNO EN LA CLASE

Como dijimos al iniciar el estudio de los estereotipos que existían en nuestro entorno académico, comentamos que trataríamos el tema de la llegada de un alumno nuevo a clase, ya proviniera del medio rural o del urbano.

Para el alumno que llega nuevo al centro, la situación es muy novedosa, de hecho, suponemos que el “mal trago” es para las personas que llegan nuevas, ya que al fin y al cabo son ellas las que se tienen que adaptar a la nueva situación, a los nuevos profesores, a los nuevos compañeros, en muchas ocasiones a sus nuevas casas, etc.

El tema que nosotras queremos tratar, se basa en explicar los sentimientos que siente la persona nueva, y también en explicar la actitud de los alumnos que ya están en esa clase.

En el caso concreto que vamos a estudiar, supondremos que el alumno nuevo que se incorpora al centro es muy tímido, lo que creemos que esto también puede dificultar mucho más la relación con el resto de compañeros, ya que el primer día todo son novedades y la gente tiene interés en conocerlo, pero al cabo de los días, cada uno vuelve con su grupo de amigos, y por este motivo quizás el ser una persona desenvuelta y sin complejos puede ayudar a enfrentarte con todo tipo de situaciones nuevas.

Lo que queremos mostrar con esta experiencia, es que la llegada de un nuevo compañero a clase, muchas veces lleva tanto a la persona que llega como a los alumnos que ya están a crearse estereotipos, los cuales son normalmente negativos, y cómo con el paso del tiempo éstos no son verificados, sino todo lo contrario.

La llegada de un nuevo compañero, supone muchos cambios en la clase, ya que una persona nueva entra a formar parte de un grupo ya consolidado, en el cual existen unas reglas, unas características personales, unas ideas comunes... La aparición del alumno puede ser indiferente para la clase, en el sentido de que se integra bien y es bien acogido, tanto por parte del profesor como del resto de los compañeros, o por el contrario puede ser una aparición conflictiva, en el sentido de que sea el propio alumno el que no se encuentra a gusto, o no coincide con la dinámica de funcionamiento del grupo...

Es en este último caso, cuando nuestra labor como tutoras debe aparecer, fomentando la integración del alumno “nuevo”.

Creemos que sería conveniente en ambos casos comentar a la clase la llegada del nuevo alumno, e intentar que la relación entre clase y alumno sea lo más óptima posible. Lo que haremos será estudiar el perfil del alumno nuevo y ver con que subgrupo de alumnos encaja mejor, o puede desarrollar mejor las tareas al principio el alumno nuevo, con esto nos referimos a sentarle en clase con un determinado compañero, hacer grupos para hacer trabajos, integrando en actividades extraescolares etc.

Este programa creemos que es de gran utilidad para el docente, el cual se encontrará en la gran mayoría de sus clases con alumnos nuevos, donde incluso gran parte de ellos serán inmigrantes y quizás los problemas de adaptación con el resto de compañeros sean realmente relevantes e importantes, puesto que están conviviendo distintas culturas.

Para este estereotipo, quizás no podemos definir unas reglas de actuación básicas como hemos hecho en el caso de la obesidad y de la tartamudez, ya que creemos que el “buen hacer del profesor y de los compañeros” es la mejor ayuda que pueda tener el nuevo alumno, y además el “día a día” es el que mostrará la actitud positiva o negativa de unos y de otros.

BIBLIOGRAFÍA

- Morales, J.F (coord.).(1995). Psicología Social. Madrid: McGraw-Hill.

- Morales, J.F; Paez, D., Deschamps, J.C. y Worchel,S.. (1996). Identidad social. Promolibro.

- Tajfel, H. (1984). Grupos humanos y categorías sociales: estudios de psicología social.

Henri Tajfel.

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