domingo, 25 de julio de 2010

LOS RUIDOS DE LA CARRETA

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

"Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?".

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

"Estoy escuchando el ruido de una carreta."

"Eso es" - dijo mi padre - "Es una carreta vacía."

Pregunté a mi padre: "Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos?"

Entonces mi padre respondió: "Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía esté la carreta, mayor es el ruido que hace".

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo las conversaciones, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.

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